LA MEMORIA YÓLOTL ANÁHUAC

Archivos Comunitarios y Memoria Colectiva del Sur la Ciudad de México

El rescate de la memoria que se llevó a cabo en el Pueblo de Santa Úrsula Coapa, el Pedregal de Santa Úrsula, el Pedregal de Santo Domingo y el Pueblo de San Lorenzo Huipulco, es resultado de una colaboración entre la Dirección de Vinculación Cultural Comunitaria de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el programa Yólotl Anáhuac,  la Unión de Colonos de San Miguel Teotongo y su Archivo Histórico UCSMT. 

Con este rescate se busca difundir la historia de la vida cotidiana, la cultura, la identidad y las tradiciones de los Pueblos,  Barrios y  Colonias de la Ciudad de México a través de la propia voz de las personas que la habitan. Para su realización se llevaron a cabo recorridos en el territorio y entrevistas, pero fue a través de la conversación a pie de calle  con las personas, que se descubrieron inscripciones, objetos y narrativas que revelaron no solo una historia familiar, si no también una memoria colectiva que es visible en los álbumes familiares, las anécdotas y los recuerdos que conforman este trabajo, basado en un proceso metodológico que tiene influencia del cine documental. 

Las historias contadas por las abuelas y los abuelos, las leyendas y los mitos poblados de fantasmas, de bandidos; los recuerdos de cuando no había nada, o de cuando todo era un desierto de lava petrificado hace siglos; el recuerdo de la flora y de la fauna, de los campos interminables en los que se sembraban flores y hortalizas; las geografías propicias para cacomixtles, lagartijas, ranas, tarántulas, serpientes, murciélagos, lechuzas y luciérnagas; ríos en los que corría el  agua cristalina; ojos de agua y canteras, son parte de esas memorias en las que aparecen personajes emblemáticos como la partera, el arriero, la curandera y el sereno, o en tiempos más recientes, la luchadora social, la maestra, el estudiante, el fotógrafo, el carpintero, las familias que se organizan en comités para adornar la iglesia y llevar música bohemia durante alguna festividad, la tienda de abarrotes, la panadería, el puesto de comida, la cocina, entre muchos otros. Pero también son visibles los cambios que ha tenido la ciudad, y aunque algunos sitios ya no existen, aún quedan en la memoria de sus habitantes antiguas estaciones de tranvía, garitas, establos, llanos, estatuas y callejones que dieron paso a una avenida, a un asentamiento de viviendas, a una nueva estación, a un parque, a un taller y a un coloso de concreto sobre los que se cuentan un sin fin de historias, escenarios sobre los que, además, se crean nuevas narrativas, como la del luchador que está orgulloso de su origen y renueva el mito,  el antropólogo que narra el pasado y transforma el presente, el historiador que promueve la participación colectiva, el defensor y la defensora del Pueblo, el vecino y la vecina que celebran una fiesta y fomentan una tradición y la  familia que conserva un oficio. 

Este trabajo es apenas una pequeña parte de toda aquella riqueza cultural que se encuentra en los pueblos, barrios y colonias de nuestra ciudad. Esperamos que muy pronto este modelo pueda ampliarse y replicarse en otros sitios. Agradecemos a todas las personas que nos abrieron las puertas de su casa y que nos mostraron los tesoros más valiosos de sus familias, sus recuerdos.